Entre religión, montañas y girasoles

El Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad del Cobre, situado en la oriental provincia de Santiago de Cuba, es uno de los más visitados y conocidos del país, a pesar de estar ubicado en una zona montañosa distante del centro de la urbe.

De todas partes llegan personas hasta ese poblado a pedir milagros a la llamada Patrona de Cuba, y también para agradecerle por las dichas concedidas, suceso que en 2012- año del 400 aniversario de su hallazgo en la Bahía de Nipe- acogerá a miles de creyentes para revivir una vez más la historia de su descubrimiento entre mares, montañas y girasoles.

¿Cómo nació el poblado El Cobre?

La historia nos recuerda que a solo cuatro leguas de la ciudad de Santiago de Cuba se encontraba el Cerro del Cardenillo, lugar habitado por los aborígenes y reconocido por los conquistadores en 1529, quienes localizaron un yacimiento de cobre que, de inmediato, se puso en conocimiento del Rey.

Indios y negros esclavos traídos del África trabajaron juntos en las labores de extracción del preciado material, para ser utilizado en la fabricación de los cañones de las fortificaciones americanas, y posteriormente en los utensilios y maquinarias de la naciente industria azucarera.

El 8 de enero de 1599, el capitán Francisco Sánchez de Moya, administrador de las minas, bautizó el nuevo poblado con el nombre de Santiago del Prado. Nacía así un pueblo minero en las entrañas montañosas del oriente cubano.

El desarrollo del lugar tuvo con el paso de los años altas y bajas, pero su persistencia consolidó en la memoria de sus pobladores la denominación definitiva para aquel singular paraje, el poblado del Cobre, el que quedaría inscrito en la historia regional por ser noticia durante los siglos coloniales, gracias a sus continuas demostraciones de rebeldía esclava, lucha que no cejó hasta lograr en 1801 la libertad y los derechos sobre la tierra.

Este proceso histórico relevante motivó que varios siglos después la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), destacara al poblado del Cobre como un hito en la historia de la esclavitud en América.

Leyendas convertidas en historia

Muchos son los relatos vinculados a su aparición, sin embargo, según explica el Padre Manuel Osvaldo Núnez, la más acertada data de 1612, cuando tres trabajadores de las minas de cobre fueron a la Bahía de Nipe en busca de sal y notaron un objeto flotando sobre las aguas, que resultó ser una imagen que llevaba consigo la inscripción: “Yo soy la Virgen de la Caridad”

“De inmediato la llevaron al Hato de Barajagua y finalmente la colocaron en una Ermita del poblado de Santiago del Prado, donde fue reconocida durante siglos por sus milagros y centró la atención de pobladores y visitantes. A partir de ese instante la vida de la parroquia de El Cobre gira en torno al templo de la villa, el cual independientemente de las ampliaciones, reparaciones y reedificaciones que sufrió, se mantiene bajo el concepto de iglesia parroquial por más de 350 años”, aseguró Núñez.

La imagen de la Virgen tuvo diversas ubicaciones en los años de su existencia, pues en 1906, al destruirse el santuario del cerro de Cardenillo, fue colocada en una vivienda; luego en el antiguo paradero del ferrocarril, y finalmente quedó ubicada en la iglesia parroquial de Santiago del Prado, sitio en el que permaneció hasta 1927, cuando resultó entronizada en el nuevo santuario cobrero.

La vida del poblado, además de la actividad minera, está relacionada estrechamente con el culto a la Virgen, coronada en enero de 1998 por Su Santidad el Papa Juan Pablo II.

Conservar va más allá de lo arquitectónico

Al iniciarse la primera década de los años sesenta del pasado siglo, el templo sufrió modificaciones estéticas y se transformó su estilo arquitectónico del colonial al ecléctico.

La iglesia posee tres naves en la actualidad, explica el Padre Núnez, y una fachada principal simétrica. Su diseño hace que su estructura central concluya en una cúpula, mientras que las naves laterales están rematadas por torres donde se enseñorean campanarios en un nivel más bajo.

“Las grandes puertas del templo en la actualidad, exactamente 8, dan a un amplio  soportal con vistas a un jardín de dos metros que rodea el edificio, en el que se erigen esculturas en honor a personalidades importantes de la Iglesia Católica en Santiago de Cuba”.

“El altar mayor fue confeccionado con mármoles de diversos colores, en su parte superior se encuentra el camarín con la imagen de la Virgen, y en la parte trasera el pequeño Cuarto de los Milagros”.

Por la importancia que ha devenido este sitio, la Oficina del Conservador de la ciudad de Santiago de Cuba, junto a otras entidades locales, municipales y provinciales, elaboró un Plan de manejo y gestión del paisaje asociado a El Cobre, con el fin de preservar los valores patrimoniales, materiales y culturales del poblado, así como los tres componentes esenciales de su desarrollo histórico: la minería, la esclavitud y la religión.

La conservación de las tradiciones y la arquitectura de este lugar, no solo significa velar por un sitio de gran valor patrimonial para Cuba, sino también mantener vivas la fe y las esperanzas de miles de personas que sienten a El Cobre como su retiro espiritual, y que acuden a él cada día en espera de un milagro de la Virgen de la Caridad.