Late un templo griego en La Habana

Quién podría imaginar que en el corazón de La Habana Vieja existe un templo ortodoxo cuya estructura arquitectónica data del siglo VI antes de nuestra era. Resulta increíble, pero cierto. Situado en un hermoso jardín, ubicado a un lateral del Convento de San Francisco de Asís, encontramos esta capilla inusual, sencilla y cautivadoramente pacífica. Precisamente, la Iglesia ortodoxa griega de Cuba, es un espacio para la paz espiritual.

El templo griego  de San Nicolás fue inaugurado el 25 de enero del 2004, consagrado por el Patriarca Ecuménico y Arzobispo de Constantinopla, Bartolomeo I, con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Desde ese entonces ya forma parte del Patrimonio de la Isla de Cuba.

La Iglesia Ortodoxa Griega está bajo la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla, ciudad que en el siglo VI y VII fue la capital cultural por excelencia del mundo, gracias a elementos tan trascendentales como el arte bizantino.

La magia del arte bizantino

El arte es una expresión del hombre y su vida en sociedad. Es un medio de comunicación que refiere sucesos e ideologías, comunicando al hombre con el hombre, en un mismo tiempo y espacio. Pero el arte también puede comunicar al hombre con aquello en lo que cree. En este sentido, el hombre que lo crea, no lo considera arte, sino objeto de culto y veneración.

Así deben ser entendidas la mayoría de las representaciones del arte bizantino. Los motivos religiosos permeaban todo.  Estaban dentro de los templos en las paredes, o como objeto específico del culto a través de iconos, o también como pequeños y portátiles objetos de veneración a los que se les conoce con el nombre de pinturas.

En el seno del Imperio Bizantino nació este estilo artístico como confluencia de los anteriores estilos griegos, helenísticos, romanos y orientales. Y así surgió un género arquitectónico que conjugaba una  maestría única en las artes decorativas con la fuerte consistencia de las construcciones.

“Aunque el templo de San Nicolás no cuenta con los materiales con los que debió haber sido construido, sus rasgos arquitectónicos y su diseño son completamente bizantinos”, asegura el Vicario General de la Iglesia Ortodoxa Griega en Cuba, Reverendísimo Archimandrita Atenágoras.

El templo mantuvo elementos tales como el ladrillo y la piedra para revestimientos exteriores mientras que para los interiores se evidencia la utilización del mosaico en diversas funciones.

Algunos de los elementos más llamativos en la construcción, empleados con piedra y mosaico son la estatua de los apóstoles ortodoxos que decora la cima de la puerta principal de la iglesia, así como el decorado de diferentes santos en mosaico con una precisión increíble.

La columna clásica como soporte de la construcción y las arquerías de medio punto dibujadas con avivados colores que simulan una enredadera de campanillas, destacan la concepción dinámica de los elementos y un novedoso sentido espacial característicos del decorado bizantino.

Los iconos conformados por mosaico dorado y la figura de los santos dibujadas en tonalidades llamativas atraen la atención de los visitantes, especialmente el altar de las deidades ortodoxas, forrado en madera torneada, el cual es de mayor proporción que las otras que figuran en los laterales del interior de la iglesia.

No pudo faltar en el templo de San Nicolás  la aportación más importante de la arquitectura bizantina, la cúpula abovedada sobre triángulos esféricos en ángulos que facilitan el paso de la planta cuadrada a la circular de la cúpula.  Las ventanas que rodean la cúpula son la única entrada de luz natural de la capilla, ya que todas las demás permanecen cerradas.

La Iglesia Ortodoxa Griega, según la tipología de templos bizantinos es cruciforme, por su planta, y con los tramos iguales, más conocida como planta de cruz griega. Se le llama así por la simetría del área del templo.

Un templo de los cubanos

El cien por ciento de nuestros feligreses son cubanos y todos nuestros sacerdotes también, argumenta el Archimandrita Atenágoras.  La comunidad está conformada por personas sin antecedentes religiosos,  antiguos creyentes católicos, de otras iglesias cristianas.

En Cuba hay 1200 personas bautizadas por la Iglesia Ortodoxa Griega y 500 de ellos radican en La Habana. La Iglesia griega mantiene programas comunitarios con niños, ancianos, enfermos y personas en general. Dentro de las actividades de mayor aceptación están las clases de griego, teatro, pintura y literatura.

El joven capitalino Yoandris Arencibia de 17 años, bautizado con el nombre Demócrates, explica que su mayor motivación por la ortodoxia son los misterios de la religión. El adolescente comenta que el momento que más le gusta de la vida religiosa es cuando son impartidas las liturgias, misas ortodoxas, donde disfruta un momento de paz, que gracias al ambiente acogedor de la capilla resulta una experiencia liberadora.

Muchas personas sienten curiosidad cuando caminan cerca del templo y lo visitan, tal es el caso de Salvador González de 41 años, quien aunque no es practicante de la ortodoxia la visita frecuentemente porque le gusta el ambiente del templo de San Nicolás y los rituales que ahí se efectúan. “Lo que más me agrada es la presencia de paz y tranquilidad que uno siente desde que entra a este lugar tan hermoso. Creo que muchas personas vienen aquí por eso”, explica el también estudiante de Budismo.

El Convento de San Francisco de Asís acoge a este templo monumental que privilegia al Centro Histórico de La Habana. Sin lugar a dudas, este peculiar inmueble resulta sumamente original, aunque nada raro, en un panorama tan diverso como lo es el de la religión cubana.

La Iglesia consagrada a San Nicolás es una suerte de espacio donde el arte bizantino renace entre piedras perfectamente estructuradas, no solo para ofrecer un lugar para el culto a la ortodoxia, sino también un lugar para el abrazo entre culturas. Un templo que se funde ya en el espíritu del pueblo cubano y constituye parte del invaluable patrimonio arquitectónico de Cuba.

Por Ana Isis García González