Ortodoxia en Cuba

Entrevista al Vicario General de la Iglesia ortodoxa griega en Cuba, Reverendísimo Archimandrita Atenágoras.

¿Cómo llega la iglesia ortodoxa a Cuba?

La iglesia ortodoxa griega llegó a Cuba hace más de 60 años, es decir, cuando comenzaron a llegar los griegos a Cuba.  Estos arribaron a través de las flotas mercantes, las cuales permitían a ambas naciones mantener contacto. Mucho antes del triunfo de la Revolución la comunidad griega que radicaba en Cuba se reunió, tanto los marinos como aquellos que se habían quedado viviendo en la Isla,  y decidieron construir un templo. Unos porque habían formado familia y querían  bautizar a sus hijos, otros por la necesidad de encontrar un espacio de refugio espiritual.

Así fue cómo surgió entonces el Templo de los Santos Constantino y Elena, el cual se construyó en los laterales del cementerio Colón y fue el primero ortodoxo en La Habana. Al mismo tiempo se levantaron en pie otros templos ortodoxos en diferentes lugares del país, sobre todo en Oriente. Es decir, no solo la comunidad griega construyó este tipo de iglesias, sino también emigrantes sirios y libaneses.

Es por esto que podemos decir que los orígenes de la ortodoxia en Cuba tienen bastante tiempo, unos 70 u 80 años. Posteriormente, cuando triunfa la Revolución, los marinos griegos no regresaron a la isla por la situación del bloqueo y los pocos que quedaron decidieron irse, por lo que permanecieron solo rezagos de  familias y el templo fue prácticamente abandonado.

Desde antes de la Revolución los rusos y los eslavos se habían reunido con los griegos para las celebraciones de las liturgias. Aquí quedó una gran comunidad rusa que decidió permanecer en la isla.  Ellos pidieron autorización para que se les permitiera seguir con la vida en comunidad y ordenaron desde Rusia a un cubano como sacerdote. Así continúa el templo por unos años más en activo, hasta que este sacerdote pierde el contacto con el patriarcado de Moscú y queda completamente abandonada la iglesia hacia finales de los años 60.

Años después el Ministerio de Cultura, inmerso en un proyecto de rescate de diferentes instalaciones, quiso reutilizar el local  y fue convertido en un teatro que actualmente funciona.

No obstante quedaron muchas personas ansiosas por la idea de darle vida a la ortodoxia en Cuba.

En el año 1996 se crea un Arzobispado Canónico para Centroamérica,  que abraca países de la región como Colombia, Venezuela, México, Guatemala, El Salvador y Perú. En el seno de todas estas naciones existían grupos de personas que realmente les interesaba la religión. Ellos escribían constantemente al Patriarcado pidiendo que fuesen enviados sacerdotes para poder practicar la religión. Por lo tanto, el Patriarcado Ecuménico da respuesta a la región y decide crear este nuevo Arzobispado para México, Centroamérica y el Caribe.

En el 97 el arzobispo, recién nombrado, visita Cuba para ver cuál es la situación en el país y así comienza una misión oficial.  Entonces es con cubanos y no con griegos, por lo que se unen los practicantes de la religión a la Iglesia Ortodoxa legítima.

Luego el Gobierno cubano decidió obsequiar un nuevo templo al Patriarcado Ecuménico, y construirlo con la asesoría nuestra con las características arquitectónicas de una edificación bizantina.

Entonces se inician las obras en el bello jardín del antiguo convento de San Francisco, bajo la asesoría de la Iglesia griega, con arquitectos griegos y estadounidenses, así como una excelente mano de obra cubana. Ya luego la decoración y el ropaje, como decimos nosotros, fue responsabilidad de nuestra Iglesia. Fue así como nació el templo dedicado a San Nicolás.

¿A qué rasgos del estilo bizantino responde la construcción?

Al ciento por ciento responde nuestro templo a este estilo arquitectónico. Todos los rasgos y toda la estructura del templo de San Nicolás son completamente pertenecientes al estilo bizantino. Obviamente no con todos los elementos arquitectónicos de construcción que debiese haber sido, pero sí en todo el diseño.

¿En qué momento se construye el templo?

La primera piedra se colocó en el año 2002 y se terminó en el 2004, cuando se hizo la consagración del templo por el Patriarca Ecuménico Bartolomeo I. En esa ocasión vinieron muchos obispos de todas partes del mundo y este fue considerado un suceso muy grande para el cristianismo, no solo ortodoxo, sino para el cristianismo en general.

El objetivo de nuestra Iglesia era fomentar la fe del pueblo. La visita del Patriarca a La Habana, en 2004, fue la primera realizada por un Patriarca Ortodoxo Ecuménico a Latinoamérica.

¿Existe algún tipo de relación entre la Iglesia Ortodoxa griega y la rusa?

Precisamente junto a la construcción de la iglesia de San Nicolás fue aprobada la construcción de un templo para nuestra hermana, la Iglesia ortodoxa rusa dedicado a Nuestra Señora de Kazan, en la Avenida del Puerto habanero. La alegría de nosotros es que fue consagrado por el entonces Metropolita Kiril, hoy Patriarca de Moscú y de toda Rusia.

Las diferencias de la Iglesia rusa con cualquier otra iglesia ortodoxa, son esencialmente de tipo cultural de cada región o nación, pero somos la misma Iglesia. No hay diferencias ni de fe, ni hay diferencias de doctrina, ni de liturgia, ni de sacramentos, ni de vida. Por tanto existe total independencia para tomar decisiones. Todos convivimos y nos ayudamos, esto es lo que sucede con la Iglesia ortodoxa rusa. Estamos muy felices, el Padre Dmitriy de la Iglesia rusa y yo, porque podemos compartir.

Por Ana Isis García González