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lunes, 21 de septiembre de 2026

El Niño: La amenaza climática que se cierne sobre América Latina y el mundo

Un análisis del fenómeno ENOS, sus impactos históricos, las proyecciones científicas y los riesgos que enfrentan países como Colombia, Argentina, Brasil y Cuba ante el nuevo ciclo que se avecina...

Redacción Cubahora en Exclusivo 21/09/2026
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El Niño 2026-2027
Imagen generada por inteligencia artificial para fines ilustrativos de este trabajo periodístico.La composición representa los impactos proyectados del fenómeno de El Niño 2026-2027 en América Latina, incluyendo la anomalía térmica en el Pacífico, sequías, tormentas y afectaciones a la agricultura y

El Fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón climático que se origina cuando las temperaturas superficiales del Océano Pacífico Ecuatorial aumentan de forma significativa, alterando los sistemas de circulación atmosférica a escala global. Este calentamiento provoca cambios drásticos en los patrones de precipitación y temperatura en distintas regiones del mundo, con efectos que pueden durar varios meses o incluso años.

Tras el intenso episodio de 2023-2024 -que dejó récords de calor y sequías en varias zonas-, la comunidad científica proyecta un nuevo ciclo para el período 2026-2027, con una intensidad que podría rivalizar con los eventos más extremos de la historia reciente: los super-El Niño de 1982-1983 y 1997-1998.

Proyecciones para 2026-2027: ¿Qué dicen los modelos?

Los modelos informáticos del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea y la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) coinciden en que El Niño alcanzará su punto máximo entre diciembre de 2026 y febrero de 2027, con anomalías térmicas que podrían superar los 2.5 grados centígrados por encima de la media en el Pacífico oriental.

Indicador Proyección
Inicio del calentamiento Septiembre 2026
Pico máximo Diciembre 2026 - Febrero 2027
Duración estimada Hasta primavera de 2027
Anomalía térmica superficial Hasta +2.5°C (superando el récord de 1982-1983)
Zonas más expuestas

África subsahariana, Asia meridional, Australia, América Latina

 

 

El informe del JRC identifica África subsahariana, Asia meridional y sudoriental, Australia y amplias regiones de América como las zonas más vulnerables, coincidiendo en su mayoría con países de menores recursos y menor capacidad de adaptación.

¿Cuáles han sido los impactos históricos de este fenómeno?

Los episodios más fuertes de El Niño han dejado huellas profundas en la economía y la vida cotidiana de América Latina. Tomando como referencia a Colombia, los datos históricos muestran patrones claros:

  • Aumento de precios de alimentos: Durante los eventos de 1986-1988, 1997-1998 y 2014-2016, los precios de los alimentos subieron entre 6.2% y 9.9% por encima del nivel general de inflación.
  • Impacto en agricultura: El crecimiento del sector agropecuario cayó en promedio 0.56 puntos porcentuales, mientras que el sector energético perdió 0.47 puntos porcentuales.
  • Alteraciones climáticas: Mayor probabilidad de precipitaciones extremas en algunas regiones, provocando aluviones y crecidas de ríos.

Estos antecedentes sirven como advertencia para lo que podría venir en 2026-2027, especialmente si el fenómeno alcanza la intensidad prevista.

América Latina bajo la lupa: riesgos país por país

- Colombia: inflación y sequía

Colombia es uno de los países más sensibles a El Niño debido a su dependencia de la agricultura y la generación hidroeléctrica. Las proyecciones indican:

  • Inflación: Podría alcanzar un 7.3% (similar a marzo de 2024) por el encarecimiento de los alimentos.
  • Riesgos económicos: Contracción del crecimiento en los sectores agro y energético.
  • Sequías prolongadas: El norte de Sudamérica enfrenta alta probabilidad de desabastecimiento de agua, incendios forestales y pérdidas de cosechas.

- Argentina: deshielo acelerado y crecidas

En Argentina, las nevadas invernales dejaron una reserva hídrica fundamental en la cordillera. Sin embargo, el aumento de temperatura previsto para 2026-2027 acelerará el derretimiento, lo que podría generar:

  • Aluviones y crecidas de ríos en zonas de pie de monte.
  • Riesgos para poblaciones cercanas a cuencas hidrográficas.

Las autoridades ya trabajan en prevención a través de la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia (COPRE), realizando encauzamiento y refuerzo de defensas.

- Brasil: energía hidroeléctrica en jaque

Brasil depende fuertemente de sus embalses para la generación eléctrica. Con El Niño:

  • Disminución de niveles de embalses → reducción de generación → posible racionamiento o apagones.
  • Conservación del agua: Se recomienda almacenar agua en reservorios y tanques para consumo humano y generación eléctrica durante los períodos secos.

- Cuba: un escenario dual

Cuba presenta un caso particular. Por un lado, El Niño limita el desarrollo de ciclones tropicales, lo que reduce el riesgo de huracanes. Sin embargo, los efectos negativos incluyen:

  • Aumento de lluvias en invierno (período poco lluvioso) y frentes fríos más activos.
  • Nuevos récords de temperatura y sequía en otras zonas.
  • Riesgo de ciclones: El Insmet estima un 40% de probabilidad de que al menos un huracán afecte directamente a la isla, y un 75% de impacto de tormenta tropical.

Más allá de América Latina,efectos globales

El informe del JRC advierte que los impactos no se limitarán a la región:

  • Productos agrícolas vulnerables: El trigo duro encabeza la lista de cultivos sensibles, con posibles subidas de precios. El maíz, arroz, soja y trigo rojo duro de invierno también están en riesgo, dependiendo de la intensidad final y las regiones productoras afectadas.
  • Desplazamientos climáticos: Las sequías provocan migraciones internas graduales y menos visibles que las inundaciones o tormentas, pero igualmente devastadoras.
  • Calidad del aire: En ciudades mexicanas y otras urbes latinoamericanas se prevé un mayor número de días con mala calidad del aire.

El nuevo ciclo de El Niño 2026-2027 se perfila como uno de los más intensos de la historia, con potencial para superar al super-El Niño de 1982-1983. Las proyecciones científicas son claras: se esperan impactos severos en lluvias, sequías, agricultura, pesca, salud pública y energía en toda América Latina y el Pacífico.

Los gobiernos y organismos internacionales deben actuar ahora:

  • Reforzar sistemas de alerta temprana y monitoreo climático.
  • Diversificar fuentes de energía para reducir la dependencia hidroeléctrica.
  • Implementar planes de contingencia para el abastecimiento de agua y alimentos.
  • Proteger a las comunidades más vulnerables, especialmente en zonas rurales y de bajos recursos.

El fenómeno de El Niño no es una sorpresa, pero su intensidad sí puede serlo. La historia nos ha enseñado que la prevención salva vidas y economías. El reloj corre hacia 2026.

Este análisis fue elaborado con base en datos del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, la NOAA, el Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet), la COPRE de Argentina y reportes de EFE Verde.


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