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domingo, 31 de mayo de 2026

Edgar Morin: el intelectual que publicó en Santiago de Cuba antes de convertirse en referencia mundial

Considerado el principal formulador del pensamiento complejo, Morin dedicó gran parte de su vida a cuestionar las explicaciones simplificadoras de la realidad...

Arnaldo Alfredo Delgado Fernández en Exclusivo 31/05/2026
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Edgar Morin
Edgar Morin (UNESCO)

La muerte de Edgar Morin, a los 104 años de edad, pone fin a una de las aventuras intelectuales más influyentes de nuestro tiempo. Filósofo, sociólogo, antropólogo y ensayista francés, fue una de las figuras que con mayor profundidad contribuyó a repensar las relaciones entre cultura, comunicación, educación y conocimiento, dejando una obra que continúa siendo referencia obligada para investigadores de todo el mundo.

Considerado el principal formulador del pensamiento complejo, Morin dedicó gran parte de su vida a cuestionar las explicaciones simplificadoras de la realidad. Frente a la fragmentación de los saberes, defendió la necesidad de comprender los fenómenos humanos en toda la riqueza de sus conexiones, contradicciones e incertidumbres. Su propuesta intelectual trascendió las fronteras disciplinarias y terminó influyendo en campos tan diversos como las ciencias sociales, la educación, la comunicación, la filosofía y los estudios culturales.

La noticia de su fallecimiento ha generado reacciones en universidades e instituciones académicas de numerosos países. En Cuba, su nombre posee además una resonancia particular. Mucho antes de que su obra alcanzara la difusión global que tendría en las décadas posteriores, Morin estableció un vínculo con la Isla a través de una publicación que forma parte de la memoria intelectual cubana.

En 1970 apareció en el primer número de la revista Santiago, de la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba, su ensayo “Las nuevas tendencias acerca de las comunicaciones masivas y el estudio de la cultura”. El texto constituyó una valiosa contribución a los debates sobre comunicación y cultura en un momento en que estos temas comenzaban a adquirir una creciente importancia internacional.

A través de aquel ensayo, Morin examinó los cambios que experimentaban los sistemas de comunicación masiva y llamó la atención sobre la necesidad de estudiar la cultura como un fenómeno complejo, dinámico y en permanente transformación. Sus reflexiones se adelantaron a numerosos debates posteriores sobre la influencia de los medios en la construcción de imaginarios sociales, identidades colectivas y prácticas culturales.

Vista desde el presente, aquella publicación revela la capacidad anticipadora de un pensador que comprendió tempranamente que los procesos comunicativos no podían analizarse de manera aislada. Para Morin, la cultura constituía un entramado de relaciones donde interactúan individuos, instituciones, tecnologías, símbolos y formas de poder. Esa perspectiva terminaría convirtiéndose en uno de los rasgos distintivos de su producción intelectual.

La publicación de ese trabajo en una revista cubana tuvo un significado que trasciende lo anecdótico. Representó la temprana circulación en el país de ideas que posteriormente alcanzarían una enorme influencia internacional y contribuyó a enriquecer los estudios sobre cultura y comunicación desarrollados desde las universidades y centros de investigación de la Isla.

Durante décadas, el pensamiento de Morin ha continuado siendo objeto de estudio en Cuba. Sus aportes sobre complejidad, interdisciplinariedad y articulación de saberes han encontrado eco en investigadores interesados en comprender fenómenos sociales desde enfoques integradores y relacionales.

Entre quienes han contribuido a profundizar y contextualizar estas perspectivas destaca el investigador Omar Guzmán Miranda. Sus trabajos han abordado la complejidad como herramienta para el análisis de procesos sociales contemporáneos y han favorecido la incorporación crítica de conceptos asociados al legado moriniano dentro del pensamiento social cubano. Desde esa labor académica, se ha contribuido a mantener vigente una obra que continúa ofreciendo claves para interpretar una realidad marcada por la interdependencia y el cambio permanente.

La influencia de Edgar Morin en Cuba no se limita, por tanto, a la publicación de un texto memorable en las páginas de la revista Santiago. Su pensamiento ha formado parte de un diálogo intelectual sostenido durante décadas, enriqueciendo reflexiones sobre la cultura, la educación, la comunicación y la producción del conocimiento.

Con su muerte desaparece una de las grandes figuras del pensamiento contemporáneo. Permanece, sin embargo, una obra que sigue invitando a comprender el mundo desde la complejidad y no desde la simplificación. Y permanece también una huella menos conocida, pero significativa: la de aquel intelectual francés que dejó una parte de su legado impresa en Santiago de Cuba mucho antes de convertirse en una referencia universal.


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Arnaldo Alfredo Delgado Fernández

Universidad de Oriente


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