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lunes, 30 de marzo de 2026

CR7 y ML5

Cristiano Ronaldo y Mijaín López, el paralelismo entre la marca global del gol y la leyenda invicta del colchón…

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 30/03/2026
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Mijaín López y Cristiano Ronaldo
Mijaín López y Cristiano Ronaldo

Acabo de ver de nuevo una valla impresionante "MIJAÍN ES CUBA". Se encuentra ubicada en un lugar muy céntrico de La Habana (a pocos metros de la Fuente Luminosa). Y se me dispararon recuerdos…

Tuve la suerte inolvidable de estar como enviado especial en los Juegos Olímpicos de París 2024, escribiendo para la revista Bohemia, y también para Cubahora, a pocos metros del momento en que logró su quinta medalla de oro en ese tipo de certamen tan relevante.

Casi no hace falta, pero creo vale la pena recordarlo: es una hazaña única en un mismo evento individual.

En aquel momento me vino la idea, inspirada en otra figura histórica, de bautizarlo como ML5 (Mijaín López 5), en lo que me ayudó, en otras ideas disparadas lo de CR7 (sobre el futbolista portugués Cristiano Ronaldo y el número 7 que lleva en la espalda).

Al observar aquella valla bajo el sol habanero, comprendí que los códigos alfanuméricos no son solo herramientas del marketing, sino síntesis de una vida dedicada al esfuerzo.

Si el mundo se rinde ante las siglas de Cristiano Ronaldo, es porque el portugués ha logrado algo más que marcar goles; que un número, el 7, fuera su sombra y su estandarte.

Y lo sigue haciendo con 41 años, la misma edad con la que Mijaín conquistó su quinta corona olímpica (¡le faltaban solo dos semanas para llegar a 42!).

Recordaba, mientras repasaba mis notas de aquella cobertura en París, que el origen de CR7 no fue en una oficina de publicidad. Fue el ojo clínico de Alex Ferguson, quien le impuso el dorsal de las leyendas en el Manchester United, como George Best (El genio rebelde de los años 60); Bryan Robson (El capitán eterno de los 80); Eric Cantona (El "Rey" que cambió la mentalidad del club en los 90); David Beckham (El ícono global que acababa de marcharse al Real Madrid).

Cristiano quería el 28, pero el destino le tenía reservado el siete, también para diferenciarlo del Ronaldo brasileño (R9).

Así nació la marca. El nombre mutó en código: iniciales más dorsal, una fórmula comunicativa.

Si el 7 de Cristiano representa la consistencia en la élite del fútbol, el 5 de Mijaín representa la perfección absoluta en la lucha grecorromana. Cinco ciclos olímpicos. Cinco finales. Cinco oros.

En las gradas del Arena Campo de Marte, el calor de París se mezclaba con la tensión de la historia. Allí, entre los gritos de "¡Mijaín!", visualicé esa analogía. CR7 es el movimiento constante, el ataque, la ambición. ML5 es la roca, la fijeza, el centro de gravedad que nadie pudo mover durante dos décadas.

A diferencia del código tecnológico ml5.js que usan los programadores para enseñar a las máquinas, el ML5 cubano es una lección de humanidad y voluntad. No hay algoritmo que descifre cómo un hombre de 130 kilogramos conserva la agilidad de un felino a los 41 años.

Es curioso cómo el periodismo nos permite estos puentes:

Mientras la prensa mundial hablaba de la marca de Cristiano —aquella que nació para evitar confusiones con el "Fenómeno", es decir, el Ronaldo brasileño, y terminó siendo un sello global—, yo anotaba en mi bloc de reportero la potencia de esas tres letras y un número: M, L y el 5 de la victoria.

Mijaín, al dejar sus zapatillas en el centro del colchón parisino, no solo cerraba una carrera; estaba sellando un código que, al menos para nosotros, tiene más peso que cualquier logo publicitario. Aquel gesto fue el punto final de una crónica que empezó en Beijing y terminó en la Ciudad de la Luz.

Ahora, al pasar frente a la Fuente Luminosa, la valla me devuelve a la realidad. CR7 seguirá recorriendo canchas, persiguiendo balones y récords de longevidad. Pero aquí, en esta isla, el ML5 ya no es una propuesta de bautizo literario; es el resumen de una hazaña que ningún otro deportista, en ninguna latitud, ha logrado igualar.

El 7 es la marca del gol. El 5 es la marca de la inmortalidad.

Y yo, quiero recordarlo emocionado, tuve el privilegio de ver esa hazaña a pocos metros…


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Rafael Norberto Pérez Valdés


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