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miércoles, 25 de marzo de 2026

Cuba salta alto en Polonia

Luces y sombras del atletismo cubano bajo techo...

Yaimara Portuondo en Exclusivo 25/03/2026
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Leyanis Pérez
Leyanis Pérez encontró el camino de la victoria en las grandes citas y no lo ha abandonado desde la Liga del Diamante de 2024. Foto: Getty Images

Cuba volvió a decir presente en la élite del atletismo bajo techo durante el reciente mundial celebrado en Torún, Polonia, el pasado 20 de marzo, donde una pequeña pero combativa delegación se midió ante varios de los grandes favoritos del planeta en pruebas como el triple salto, los 60 metros con vallas y el salto de longitud.

Esta fue la XXl edición del evento, que reunió a más de 600 atletas internacionales, compitiendo en pista y campo.

La campeona mundial Leyanis Pérez encabezó la armada cubana, la misma cargó con el mayor peso de las expectativas en la prueba del triple femenino, aunque su reto fue aún más exigente ante el regreso de la recordista universal, la venezolana Yulimar Rojas, gran favorita al oro; además de Rojas, aparece la campeona olímpica Thea Lafond, de Dominica, y varias figuras con marcas cercanas a los mejores registros del año.

La pinareña no se dejó intimidar por la presión ni por el nivel de las figuras que la rodeaban; al contrario competir entre algunas de las mejores y más altas marcas del mundo le motivó aún más. Lejos de condicionarla, ese contexto no le impidió retener su título mundial bajo techo, su objetivo no era solo subir al podio, sino imponerse con su salto de 14.95 metros; registro que le dio la presea dorada, fruto del trabajo, la disciplina y constancia. 

La deportista aseguró sentirse feliz con el resultado, consciente de todo lo que hubo detrás de ese momento, demostrando ser una extraclase en los torneos élites y revalidando su título por tercera ocasión consecutiva, confirmándose como la reina actual del triple salto.

A su lado estuvo su coterránea Liadagmis Povea, dispuesta a pelear por repetir la plata conseguida hace un año en este mismo escenario competitivo, ambas decididas a sostener el prestigio cubano en la especialidad. Aunque quedo fuera del podio se mostró satisfecha por mantenerse en la élite mundial y “dar guerra” con su cuarto lugar en el certamen bajo techo, respaldado por su salto de 14,41metros.

“Me quedé con ganas de más. Venía de competir poco y eso se siente”, palabras de la atleta. Dejando una sensación positiva con su regreso competitivo, mostrando estabilidad sobre 14 metros y proyección de crecimiento para los principales compromisos del año.

En el sector masculino, el triplista Lázaro Martínez y Andy Hechavarría, la nómina antillana se completó con la vallista corta Greysi Robles y el saltador de longitud Jorge Hodelín, considerado por los técnicos como un talento en ciernes tras su debut internacional la pasada temporada.

Greysi no consiguió avanzar a las semifinales de los 60 metros con vallas, pero su presentación es válida y deja un saldo positivo, al sumar experiencia y mantenerse en el exigente escenario internacional.

El triplista Lázaro Martínez dejó huella, con una actuación relevante al concluir cuarto en la final del triple masculino, con 17,14 metros, su mejor marca de la temporada, quedándose a solo 16 centímetros del bronce, donde el podio se definió por mínimas diferencias, dejándolo a las puertas del mismo.

El espirituano de 19 años Jorge Hodelín hizo su debut en estas lides, y estuvo hasta la penúltima ronda del salto de longitud, logrando un cuarto puesto con 8,26 metros, compitiendo de tú a tú con la élite mundial.

Los cubanos tuvieron que enfrentar a figuras consolidadas del circuito internacional, incluído el cubano nacionalizado italiano Andy Díaz, así como a especialistas de Jamaica, Argelia y otras potencias, en una final de altísimo nivel técnico.

El título quedó en manos de Andy Díaz, con 17,47 metros, mientras el jamaicano Jordan Scott (17,33) y el argelino Yasser Mohamed Triki (17,30) completaron el podio.

El también cubano Andy Hechavarría no pudo confirmar en la pista sus credenciales previas y terminó en el puesto 12 con 16,42 metros, lejos del registro que lo ubicaba como segundo del ranking anual, pago evidente de su inexperiencia en estas lides.

Pese al sabor agridulce de quedar a las puertas del podio, el triple salto ratificó una vez más su condición de especialidad insignia del atletismo cubano bajo techo.

Cuba vivío en Torún 2026 otro capítulo clave en la historia del atletismo, con una delegación corta pero certera, firmó una actuación de podio y mantiene viva una vez más, la tradición de un país que ha hecho del triple salto su carta de presentación en los grandes escenarios del atletismo mundial, estando presente en todas las ediciones de los campeonatos mundiales bajo techo, terminando en esta ocasión en el puesto quince a nivel de país.


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Yaimara Portuondo


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