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miércoles, 13 de mayo de 2026

Un examen para luchadores

Quedó atrás el Campeonato Panamericano, disputado en Coralville, con la mente también en Santo Domingo 2026…

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 13/05/2026
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Luis Orta
Luis Orta, en la foto cuando los Juegos Olímpicos de París 2024, fue uno de los campeones de Cuba. (Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIA)

Los lectores lo saben (o casi todos): las luchas tienen una gran importancia para Cuba en los eventos multideportivos. Y se encuentran tocando a la puerta los exigentes Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 (24 de julio al 8 de agosto).

Es por eso que ha venido como anillo al dedo, en días recientes, la celebración del Campeonato Panamericano, en la ciudad estadounidense de Coralville, donde tuvieron un examen los nuestros, y muchos de los que competirán en la tierra de la música merengue.

Quiero, antes de entrar en detalles, recordar una idea importante de una entrevista que trasmitió hace pocos días nuestro canal deportivo con Wilbert Sánchez, medallista de bronce en la división de los 48 kilogramos del estilo grecorromano en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, por mencionar su resultado más relevante.

Nos habló el siempre alegre exluchador de como las exigencias de Cuba en otros tiempos, para Juegos Centroamericanos y del Caribe, y un poco también para Juegos Panamericanos, no eran solo la de alcanzar la medalla de oro, sino también no permitir que marcarán un solo punto.

Sí, ya lo dije en el párrafo anterior, pero quiero insistir: en otros tiempos…

Cuba desembarcó con tres de sus cinco medallistas en los Juegos Olímpicos de París 2024, un grupo en el que ya no aparece el inigualable Mijaín López (división de los 130 kilogramos del estilo grecorromano), quien tras ganar su quinta medalla de oro —algo único en un mismo evento individual— se despidió de la competición activa, dejando un vacío que trasciende lo competitivo.

La otra ausente fue Yusneilys Guzmán (libre femenina/50 kilogramos), quien había dado la gran sorpresa con su plata en Paris 2024, y ahora no se encontraba lista para ponerse la trusa y mostrar su nivel en Coralville.

Una duda

Pero si subieron a los colchones los otros tres medallistas olímpicos cubanos todos de bronce en la Ciudad Luz: Luis Alberto Orta (67, antes oro en los 60 de los de Tokio 2020), Gabriel Rosillo (97) y Milaimy de la Caridad Marín (femenina/76 kilogramos/categoría máxima).

En la lucha grecorromana, nuestro tradicional bastión, se vieron señales mixtas.

Hubo divisiones donde los representantes cubanos impusieron su estilo, con dominio en el agarre y efectividad en las acciones de alto puntaje, pero también aparecieron combates en los que no todo resultó feliz.

El primer día, el jueves, los de la greco sumaron dos de oro e igual cantidad de plata: Orta y Kevin Armas (60) subieron a lo más alto del podio, un escalón más abajo se vio a Daniel Gregorich (87) y Oscar del Pino (130).

Para Orta el combate menos holgado resultó el de la final, en que venció 5-3 al local Otto Elliot Black, un joven de 20 años, bronce mundial de la categoría sub-23 en Serbia 2025, un paso más para el habanero en su camino en retornar a planos de mayor jerarquía.

Armas solo permitió le marcaran un punto, en su victoria en semifinales, y ese fue el dominicano Yerony Liria. Sí, el lector vuelve a tener razón: es posible en Santo Domingo 2026 enfrente ese rival recibiendo el apoyo de su público.

Gregorich perdió dos veces, en la final 6-8, ante el estadounidense Beka Melelashvili, quien fue medallista de plata en el mundial sub23 de Albania 2024. Me queda la duda: ¿Tenía el nuestro para más, si nos ajustamos a su mayor carretera recorrida en cuanto a éxitos?

Sí y No

A Oscar Pino, multimedallista mundial, cuando ocupó los puestos dejados por estrategia por Mijaín López, para alargar su carrera deportiva, se le atravesó en la final otro de casa en combate que dejó pizarra de 1-1: Cohlton Schultz, otro con menos expediente.

El viernes hubo una de oro y una de bronce, por los aportes de Rosillo, mejor en la final 6-2 que el hondureño Kevin Mejías, y Yainelis Sanz (57), quien llegó como campeona de este tipo de porfía, y bronce en el mundial Sub-23 de Serbia, detenida ahora 0-4 por la ecuatoriana Luisa Valverde, una contraria que ha tenido recorrido internacional.

La fiesta cubana continuó el sábado, siempre en la libre: oro de Geannis Garzón (74 kilogramos/victoria de 12-6 en la final contra el estadounidense Phillip Webster), y bronce de Marín (76), a quien se le había atravesado 0-11 (superioridad técnica) una de jerarquía como la

estadounidense Kylie Welker, a la larga campeona, bronce en el mundial absoluto de Serbia 2025. Nada para preocuparse…

Y lo escribí (Nada para preocuparse…) teniendo en cuenta no solo el nivel de su rival, sino que en la discusión del bronce doblegó de manera contundente, 7-0, a la colombiana Tatiana Rentería, medallista de bronce olímpica y mundial.

El último en entrar en acción, este domingo, en la jornada del adiós, fue el también librista Arturo Silot (97): mostró un dominio muy holgado contra todos los gladiadores incluida la final contra el estadounidense Stephen Leroy Buchanan II (15-4), campeón en febrero de este año en el Abierto de Zagreb.

Más allá de cada medalla —o de su ausencia—, el torneo dejó información valiosa. Quiénes están listos para asumir protagonismo, quiénes deben ajustar detalles, y en qué divisiones será necesario redoblar el trabajo de cara a Santo Domingo.

Porque los Juegos Centroamericanos no admiten improvisaciones. Son, en muchos sentidos, el primer gran filtro del ciclo olímpico, y también el escenario donde se consolidan liderazgos dentro del equipo.

Coralville fue, en esencia, eso: un examen.

Y como todo examen serio, no solo mide lo aprendido, sino que revela lo que aún queda por perfeccionar.


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Rafael Norberto Pérez Valdés


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