"Necesitamos bancos más ágiles, más digitales, más cercanos a la gente y más útiles a quienes producen, exportan, importan, invierten o emprenden, abriendo espacio, bajo regulación estricta, a instituciones financieras estatales, privadas y extranjeras", dijo el 18 de junio ante el Parlamento el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
"El objetivo es, acotó, que cobrar una pensión, recibir una remesa del exterior, pagar un servicio, pedir un crédito, financiar una cosecha, comprar un equipo o mover dinero para producir no sea una carrera de obstáculos".
En sintonía con esos y otros propósitos está uno de los ejes de las anunciadas transformaciones económicas y sociales, el número 11, referido a modernizar el sistema bancario cubano, además de que a ello también alude el Programa de Gobierno para el 2026.
Entonces habrá que estar atentos al anuncio o puesta en vigor de las normativas jurídicas que respaldarán cada medida, lo cual no limita, tal cual han subrayado los principales dirigentes de la Revolución, que sobre la marcha surjan ideas o propuestas más eficaces o válidas en aras de perfeccionar o corregir lo previsto, dado su carácter integral y de conexión con más ejes.
Entre las acciones planificadas figuran fomentar la participación del capital privado en la actividad bancaria, bajo supervisión del Banco Central de Cuba y en igualdad de condiciones regulatorias con la banca estatal.
También, eliminar las restricciones a los pagos en divisas entre negocios con capital extranjero y sus proveedores nacionales, y permitir la apertura de cuentas en divisas, tanto en el país como en el exterior, por personas jurídicas y naturales, sin autorización administrativa previa.
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Otras de las tantas medidas previstas en materia de transformación y modernización del sistema bancario son acelerar el proceso de automatización de los bancos y la reducción de los trámites asociados a sus servicios, y culminar el proceso de eliminación de los límites en las transferencias bancarias y extracción de personas naturales y jurídicas, nacionales y extranjeras.
En realidad el proceso de bancarización ha tropezado con múltiples dificultades y deficiencias porque, en nuestra opinión, particularmente en los municipios, en la base, no se crearon a tiempo las condiciones idóneas que exigían no solo la participación de las sucursales bancarias sino de otras instituciones y organismos, y una mejor campaña comunicacional.
De ahí, reitero, el llamado del Presidente cubano de que necesitamos bancos más cercanos a la gente y útiles a quienes producen, exportan, importan, invierten o emprenden.
Incluso al intervenir el miércoles pasado en la Asamblea General de Asociados de la Cámara de Comercio de la República de Cuba, Oscar Pérez-Oliva Fraga, vice primer ministro y titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, reconoció la necesidad de recobrar la confianza del sector privado y del capital extranjero en nuestro sistema bancario.
"En la medida que empresarios privados participen en el mercado cambiario, en el sector bancario financiero, podrán tener de una manera más rápida la confianza que se necesita para lograr reencauzar todos esos flujos financieros con nuestro sistema bancario por naturaleza", dijo.
"Si el sistema bancario no se transforma, la economía no se conecta, no existe conexión entre los actores económicos", aseguró el alto funcionario ante directivos de la Cámara de Comercio y de representantes de empresas estatales y mipymes.
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