miércoles, 28 de febrero de 2024

Interrelación de la salud mental con la calidad de vida en las personas mayores

La salud mental puede decirse que es el estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural que garantiza su intervención intelectual, laboral y de relaciones para lograr un bienestar y calidad de vida.

Alberto Jesús Quirantes Hernández
en Exclusivo 20/11/2023
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Salud mental
La salud aparece como la variable más determinante en la calidad de vida de la persona mayor, en la que se incluyen la salud mental, el deterioro cognitivo y el dolor corporal (muchasalud.com)

La población de todo el mundo está envejeciendo rápidamente. Entre los años 2015 y 2050 el porciento de adultos mayores de 60 años se duplicará de un 12 por ciento a un 22 por ciento en todo el mundo. Más de la quinta parte de las personas mayores de 60 años sufren algún tipo de problema de salud mental o neurológico que son la depresión, la demencia y la ansiedad.

La salud mental puede decirse que es el estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural que garantiza su intervención intelectual, laboral y de relaciones para lograr un bienestar y calidad de vida. Incluye bienestar psicológico, emocional y social. Interesa la forma en que sentimos, pensamos y actuamos cuando afrontamos la vida. También ayuda a comprobar cómo nos relacionamos con los demás, manejamos el estrés y asumimos decisiones.

La salud mental es sustancial en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la adultez y la vejez. Usualmente, se utiliza el término “salud mental” de manera similar al de “salud o estado físico”, definiendo a la salud mental como una extensa gama de acciones indirecta o directamente conectadas con el componente de bienestar mental comprendido en la descripción de salud que da la Organización Mundial de la Salud: «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». No obstante, lo mental alcanza proporciones más complejas que el funcionamiento puramente orgánico del individuo. La revisión de la literatura analizada manifiesta que el deterioro de la calidad de vida y la discapacidad mental afecta, actualmente a los adultos mayores en las diversas regiones del mundo como un impactante problema de salud pública

La salud mental o salud emocional o también incluye la capacidad para manejar los sentimientos, la forma de sentirse hacia uno mismo, la calidad de las relaciones y hacer frente a las dificultades.

Consulte además: Nuestra salud mental también tenemos que cuidarla

La salud emocional

Por su parte, la buena salud emocional no es solo la falta de problemas de salud mental. Estar emocional o mentalmente sano es mucho más que estar libre de ansiedad, depresión u otros problemas psicológicos.

La salud emocional y mental se refiere a la presencia de características positivas como alta autoestima, autoconfianza, gusto por la vida, capacidad para lidiar con el estrés y recuperarse de la adversidad, capacidad para construir y mantener relaciones satisfactorias, capacidad para reír y divertirse, y flexibilidad para aprender cosas nuevas y adaptarse a los cambios, entre otras.

Estas particularidades positivas de la salud emocional permiten participar en la vida plenamente a través de relaciones sólidas y actividades significativas. Además, estas características positivas también influyen a hacer frente a tensiones y retos de la vida.

Calidad de vida

La calidad de vida es explicada como la percepción por el individuo de su posición en la vida en el contexto de la cultura y sistema de valores en los cuales él vive y en relación a sus objetivos, expectativas, padrones y preocupaciones.  La salud aparece como la variable más determinante en la calidad de vida de la persona mayor, en la que se incluyen la salud mental, el deterioro cognitivo y el dolor corporal, etc.

Los adultos mayores y la salud mental

Las estrategias de promoción y prevención de la salud mental de los adultos mayores se concentran en beneficiar un envejecimiento saludable, lo que envuelve crear entornos sociales y físicos que faciliten el bienestar y permitan a las personas efectuar las actividades que son significativos para ellas, a pesar de la pérdida de facultades.

Para este grupo de personas, la conexión social es especialmente importante para atenuar los factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad. En esta etapa de la vida, las actividades sociales fructíferas pueden mejorar considerablemente la satisfacción con la vida, la salud mental y la calidad de vida; también pueden disminuir los síntomas depresivos. Algunos ejemplos de intervenciones son los grupos comunitarios, las iniciativas de amistad y de apoyo, los grupos de artes creativas, la formación en habilidades sociales, los servicios de ocio y educación y los programas de voluntariado.

De esta manera, es importante ejecutar acciones que procuren el cuidado de la salud mental de manera continua y así rebajar el riesgo de desarrollar algún trastorno mental y para para conseguir un envejecimiento saludable.

La salud mental puede cuidarse

Durante los últimos años han nacido nuevas investigaciones que señalan que hay muchas acciones que se pueden efectuar para mantener las mentes sanas. Varias de las acciones que se ejecutan para mantener los cuerpos sanos, auxilian también a la salud mental.

Por lo tanto, frente al aceleramiento del envejecimiento poblacional, las certezas científicas ocupan un rol fundamental con respecto al aporte que hacen las ciencias, ya que establecen las dimensiones de riesgo, además de las protectoras en relación con el manejo de este ámbito con la finalidad de afrontar este gran reto a nivel mundial.


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Alberto Jesús Quirantes Hernández

Profesor Consultante y Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Docente Dr. Salvador Allende en La Habana, Cuba.


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