martes, 23 de julio de 2024

Orientaciones multifacéticas para el manejo del dolor crónico

El dolor crónico pudiera ser consecuencia de una diversidad de circunstancias médicas, como fibromialgia, artritis, enfermedades autoinmunes, lesiones nerviosas o trastornos musculoesqueléticos…

Alberto Jesús Quirantes Hernández
en Exclusivo 24/06/2024
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Dolor crónico
Dolor crónico (Impulso 06)

El dolor crónico se explica como cualquier dolor constante que persiste más de tres meses, inclusive después de que la afección o lesión subyacente haya curado. En oposición del dolor agudo, que es una réplica normal del cuerpo a una enfermedad o lesión y que corrientemente desaparece cuando la causa se soluciona, el dolor crónico pudiera perdurar durante semanas, meses o incluso años. Esta clase de dolor pudiera actuar en cualquier parte del cuerpo y consigue variar en rigor, a partir leve hasta debilitante.

El dolor crónico pudiera ser consecuencia de una diversidad de circunstancias médicas, como fibromialgia, artritis, enfermedades autoinmunes, lesiones nerviosas o trastornos musculoesqueléticos. Además, pudiera desarrollarse como resultado de cirugías o de un traumatismo previo mal tratada, o pudiera exteriorizarse sin una consecuencia aparente. Frecuentemente, el dolor crónico pudiera afectar la calidad de vida de un individuo, entorpeciendo sus actividades diarias, su estado de ánimo, su sueño y sus relaciones personales.

Frente a un dolor crónico

Manejarse el dolor crónico pudiera ser complicado y ordinariamente demanda u grupo multidisciplinario que implique a médicos, psicólogos, fisioterapeutas y otros expertos de la salud. Los tratamientos para el dolor crónico pudieran incluir medicamentos analgésicos, técnicas de manejo del estrés, terapias físicas, intervenciones psicológicas como la terapia cognitivo-conductual, procedimientos médicos y en ciertos casos, cirugía. La aspiración del tratamiento del dolor crónico es disminuir la intensidad del dolor, mejorar la función emocional y física del paciente, y también mejorar su calidad de vida.

Además, requiere de una orientación multifacética que aborde diversos aspectos emocionales, físicos y conductuales del dolor. Una de las primeras sugerencias en este proceso es el adiestramiento del paciente sobre su estado y las elecciones de tratamiento adecuados. Esto entraña facilitar indicación sobre la importancia del dolor crónico, las estrategias de dirección y las perspectivas realistas del tratamiento.

El empleo de medicinas analgésicas es una parte significativa del tratamiento del dolor crónico, pero debe ser cuidadosamente supervisado por un experto de la salud. Los analgésicos de venta liberada, los relajantes musculares, los antiinflamatorios no esteroides (AINE) y, en casos seleccionados, los opioides pudiera ser parte del plan de tratamiento, pero es decisivo evitar la dependencia y los adversos efectos secundarios.

Las terapias físicas juegan un papel esencial en la conducción del dolor crónico al reducir la discapacidad y mejorar la función física. La fisioterapia, las modalidades como la terapia con calor o frío así como los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento pudieran ayudar a disminuir la rigidez y mejorar la movilidad, ayudando así a la disminución del dolor y la mejora de la calidad de vida.

La orientación psicológico del dolor crónico también es fundamental y puede proyectarse mediante terapias psicológicas como la terapia cognitivo-conductual (TCC). La TCC ayuda a los enfermos a substituir sus patrones de comportamiento y pensamiento unidos con el dolor, lo que les faculta desarrollar efectivas estrategias para mejorar su bienestar emocional y enfrentar el dolor.

Igual a las terapias convencionales, las terapias alternativas y complementarias siempre pueden ser provechosas en el manejo del dolor crónico. Esto puede abarcar técnicas de relajación como la atención plena y la meditación, así como terapias asentadas en el cuerpo como el masaje y la acupuntura. Estas terapias pudieran ayudar a mejorar el estado de ánimo, disminuir el estrés y suscitar un efecto general de bienestar.

El manejo del dolor crónico demanda un enfoque integral que adopte múltiples singularidades de tratamiento, incluyendo terapias físicas, medicamentos, psicológicas y complementarias. Al personificar el plan de tratamiento según los requisitos individuales del enfermo y ofrecer un enfoque holístico que toque todos los matices del dolor crónico, se puede optimizar de manera significativa el bienestar general del paciente y su calidad de vida.


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Alberto Jesús Quirantes Hernández

Profesor Consultante y Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Docente Dr. Salvador Allende en La Habana, Cuba.


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