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jueves, 20 de agosto de 2026

La zurda inmortal de «Pillín»

A los 82 años falleció Elpidio Mancebo, un hombre que dio cátedra en el cajón de bateo...

Laura Fuentes Medina en Exclusivo 20/08/2026
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Elpidio Mancebo Pérez «Pillín»
Elpidio Mancebo Pérez «Pillín»

La cuna del béisbol oriental despide a una de las figuras más ilustres de su historia deportiva. A los 82 años de edad, apagó su aliento terrenal Elpidio Mancebo Pérez, el inolvidable «Pillín», aquel zurdo elegante para quien los turnos al bate eran oda a la disciplina y el amor por la camiseta.

Nacido en Santiago de Cuba el 18 de abril de 1944, Mancebo fue un estudioso profundo de la pelota. Durante 17 Series Nacionales defendió con hidalguía y rigor los uniformes de Orientales, Mineros, Cafetaleros y Santiago de Cuba, además de integrar las nóminas de Oriente y Orientales en las exigentes Series Selectivas.

Su estampa en la primera base y en los jardines era pura serenidad unida a frío y calculador análisis. Bateador zurdo de paciencia asombrosa y muñecas privilegiadas, lideró en diversas campañas departamentos tan competitivos como dobles, imparables, boletos y carreras anotadas, coronándose campeón de bateo de la XI Serie Nacional con un elevado promedio de .327.

Para «Pillín», el cajón de bateo era laboratorio de pensamiento táctico. Como solía repetir a las jóvenes promesas del béisbol santiaguero durante sus jornadas de entrenamiento en el estadio Guillermón Moncada a inicios de la década de 1990: "Batear es un ejercicio de inteligencia. El bateador que no piensa antes de que el lanzador suelte la bola, ya lleva medio strike en contra".

Esa filosofía lo llevó a firmar una de las proezas más difíciles y recordadas en el béisbol revolucionario. Durante la temporada de 1968, Mancebo encadenó la asombrosa cifra de siete extrabases consecutivos, repartidos entre tres jonrones y cuatro dobles.

Décadas más tarde, al rememorar aquella hazaña en una entrevista concedida en 2005 al periódico Sierra Maestra, confesó con la humildad que siempre lo caracterizó: "Yo nunca salí al terreno a buscar un récord personal; en cada turno solo pensaba en hacer el trabajo que el equipo necesitaba de mí".

Su magisterio rebasó los marcos domésticos. Para el equipo Cuba, fue pilar en la conquista de la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1967, cita donde comandó la ofensiva cubana con un temible average de .353.

Cuatro años después, en el XIX Campeonato Mundial de Béisbol Amateur celebrado en La Habana en 1971, integró la escuadra invicta que se alzó con la corona.

En aquel torneo, Mancebo volvió a dictar cátedra al batear para .382, anotar 12 carreras —máximo anotador del certamen— y ser electo de forma indiscutible como la primera base del equipo Todos Estrellas.

Tras colgar los picos como jugador activo, la vocación de Mancebo se transformó en docencia, agudo comentario radial y divulgación científica. Fruto de ese desvelo nació su libro El difícil arte de batear, texto de obligada consulta para entrenadores y jóvenes atletas.

En el prólogo de dicha obra, dedicada a desentrañar los misterios de la ofensiva, inmortalizó una frase que hoy adquiere valor de testamento deportivo: "El terreno de pelota te exige un respeto absoluto. Si no respetas el juego y no te preparas con rigor para cada turno, la pelota te lo cobra enseguida".

Hoy Cuba guarda un minuto de silencio por la partida física de «Pillín», aquel que hizo historia en las alboradas de nuestras Series Nacionales, y en el saber deportivo.


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Laura Fuentes Medina

Periodista de Juventud Rebelde


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