En una amplia entrevista concedida a los periodistas Amy Goodman y Juan González en el reconocido espacio Democracy Now!, el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, sostuvo que la política actual de Washington persigue llevar deliberadamente a Cuba a una situación límite mediante una estrategia coordinada de presión económica, energética y política.
La intervención del alto diplomático, realizada coincidiendo con el inicio de los debates de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, puso sobre la mesa la gravedad de la crisis que atraviesa la mayor de las Antillas y la responsabilidad directa de las medidas coercitivas estadounidenses.
La crisis energética y su impacto humanitario
El eje central de la conversación giró en torno a la profunda crisis energética que sufre el país. Fernández de Cossío explicó que, para una parte significativa de la población cubana, la cotidianidad se resume en disponer de apenas dos o tres horas de electricidad al día, enfrentándose además a prolongados cortes en el suministro de agua corriente que se extienden por semanas.
Durante la emisión, Democracy Now! recordó que millones de ciudadanos quedaron nuevamente desprovistos de servicio eléctrico tras el reciente colapso de la red nacional, configurando al menos el sexto gran apagón general desde que la administración Trump decidió cortar los envíos de combustible en enero.
El diplomático vinculó de manera directa estas restricciones con graves afectaciones a la salud pública, la educación y la subsistencia diaria. En este sentido, señaló que indicadores sensibles como la mortalidad infantil han registrado incrementos preocupantes —pasando de alrededor de 4 a 9,5 por cada mil nacidos vivos—, un deterioro que atribuyó directamente a las consecuencias acumuladas del bloqueo y las sanciones económicas.
Operaciones encubiertas y tensiones bilaterales
Abordando el terreno de la seguridad y las operaciones de inteligencia, Juan González consultó al viceministro sobre los informes relativos a una nueva fuerza de tarea de la CIA dedicada específicamente a Cuba y sobre posibles operaciones cibernéticas. Fernández de Cossío confirmó que el país ha sido blanco de ciberataques y advirtió que La Habana no se sorprendería ante nuevas acciones encubiertas, considerando la prolongada historia de confrontación y hostilidad por parte de Washington.
Asimismo, rechazó categóricamente las acusaciones infundadas del Departamento de Estado sobre una supuesta campaña cubana de subversión en territorio estadounidense, así como las menciones tendenciosas a organizaciones solidarias como CodePink, National Lawyers Guild y Pastors for Peace. El viceministro calificó tales señalamientos de exagerados y denunció que pretender mostrar a Cuba como una amenaza busca desacreditar a movimientos sociales norteamericanos de arraigada tradición propia.
“Cuba está dispuesta a dialogar sobre asuntos bilaterales, siempre que Washington
reconozca nuestra soberanía y no plantee una eventual transformación o control político del país.” — Carlos Fernández de Cossío.
En el plano regional, Fernández de Cossío cuestionó con firmeza la vigencia de la Doctrina Monroe. Aclaró que Cuba no objeta la llegada al poder de gobiernos de derecha o izquierda en el continente siempre que respondan a la voluntad popular, pero expresó profunda preocupación ante los reiterados intentos de Estados Unidos por influir en los procesos políticos de otras naciones y ejercer dominio sobre sus recursos naturales.
Consultado sobre las advertencias de expertos de Naciones Unidas respecto al riesgo de que Cuba se encamine hacia una “Gaza silenciosa”, el viceministro evitó equiparar ambos escenarios y reiteró la solidaridad histórica de su país con el pueblo palestino. No obstante, advirtió que existe una lógica análoga en diferentes dimensiones: el propósito deliberado de doblegar a toda una población mediante la asfixia económica sistemática.
Asimismo, denunció las prácticas de intimidación y hostigamiento ejecutadas por Washington contra embarcaciones que transportan suministros legítimos de combustible hacia puertos cubanos. En el ámbito internacional, rechazó enfáticamente las agresiones de Estados Unidos e Israel contra Irán, reafirmando que Cuba defenderá en la ONU una postura basada firmemente en la paz y el entendimiento multilateral.

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