El Consejo de Derechos Humanos de la ONU debatió el impacto del bloqueo contra Cuba. En el informe presentado, la relatora especial Alena Douhan concluye que las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos violan el derecho internacional y generan una crisis humanitaria que golpea a los sectores más vulnerables de la sociedad cubana. Durante su visita a Cuba en noviembre de 2025 la diplomática constató, con testimonios directos y datos oficiales, que las sanciones estadounidenses —vigentes desde 1962 y reforzadas en los últimos años— tienen un efecto devastador en toda la población, especialmente en mujeres, niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
El informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos subraya que el bloqueo energético impuesto desde enero de 2026 ha agravado la crisis humanitaria: hospitales obligados a postergar cirugías, más de 100 mil pacientes en lista de espera (12 mil de ellos niños), escasez de medicamentos y equipos médicos, y un aumento de la mortalidad infantil de 4.4 por cada mil nacidos en 2018 a 9.9 en 2025,entre otros ejemplos.
Douhan expuso en sus conclusiones que las medidas coercitivas violan la Carta de las Naciones Unidas, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y convenios internacionales como el de Tráfico Marítimo, al prohibir que buques que toquen puertos cubanos entren en Estados Unidos durante 180 días. Además, denunció la jurisdicción extraterritorial ejercida por Washington sobre empresas y ciudadanos de terceros países, lo que obstaculiza la llegada de alimentos, medicinas y ayuda humanitaria.
En la sesión plenaria, el embajador cubano Rodolfo Benítez Verson afirmó que el informe “delata al mentiroso”, en referencia a la negación de Washington sobre la existencia del bloqueo. “No puede haber mayor cinismo que asfixiar a un pueblo y culpar a otros”, dijo, al tiempo que denunció que más de 7,000 contenedores con insumos vitales permanecen varados en puertos internacionales por la intimidación contra navieras.El embajador de Cuba reafirmó que el bloqueo constituye “una violación sistemática del derecho internacional y un acto de agresión económica que busca rendir por hambre y necesidad a un pueblo soberano”. Subrayó que las sanciones no han logrado doblegar la voluntad de Cuba, pero sí han causado sufrimiento innecesario a millones de ciudadanos, limitando su acceso a alimentos, medicinas y energía. “No pedimos favores ni concesiones, exigimos respeto a nuestra soberanía y el derecho a vivir en paz”, enfatizó, al tiempo que instó a la comunidad internacional a respaldar el llamado de la ONU para poner fin a esta política unilateral y a defender el principio de igualdad entre los Estados.
El diplomático advirtió que la política estadounidense busca provocar una tragedia humanitaria para desestabilizar al país, y recordó que “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”.


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