Este 20 de mayo, día que marca el nacimiento de la primera República de Cuba en 1902, mediatizada por la Enmienda Platt y numerosas otras imposiciones durante la ocupación militar, el Secretario de Estado Marco Rubio ha pretendido dirigir un mensaje a todas y todos los cubanos. En su pésimo español, ya que Rubio nació en Estados Unidos y nunca ha visitado Cuba, el Secretario repitió muchos de los mantras que han configurado su discurso y el de esta administración sobre Cuba.
Sobre sus posiciones y en general sobre el momento en el que estamos, aunque resulta agotador, apunto algunas ideas:
Sobre sus posiciones y en general sobre el momento en el que estamos, aunque resulta agotador, apunto algunas ideas:
- Es cínico y falso negar el Bloqueo y el cerco petrolero cuando ha sido precisamente su Departamento de Estado el que ha impulsado las Órdenes Ejecutivas del 29 de enero y 1ro de mayo de 2026 contra Cuba. Su propio presidente ha reconocido lo que le están haciendo a Cuba. Desconocer el peso de estas acciones en el agravamiento de la situación material en Cuba es, cuando menos, deshonesto.
- Una cosa que está muy torcida en la lógica de Estados Unidos hacia Cuba es el papel autoatribuido de guardián de la política interna de la isla. Desde 1959, Estados Unidos ha favorecido: agresiones armadas, ataques bacteriológicos, atentados terroristas, bombardeos, incendios, estrangulamiento económico, campañas de desinformación y un largo etcétera que no concluye de acciones que han causado extraordinario sufrimiento y costado incontables vidas. La razón siempre ha sido su lucha por la "democracia" contra la "dictadura sangrienta". Sin embargo, la historia, vista desde cerca, arroja una perspectiva bien distinta. Y nos lleva a una pregunta mayor: ¿qué derecho asiste a los Estados Unidos para considerarse con la potestad de forzar un cambio de gobierno o un ordenamiento político o jurídico puntual en Cuba?
- El argumento de la democracia es completamente falaz. Estados Unidos tiene excelentes relaciones con monarquías personales y con el régimen genocida de Israel. La monarquía y el genocidio no les molestan en sus aliados. ¿Es acaso el hecho de que Cuba es dirigida por un Partido Comunista? El alto mando de Estados Unidos en pleno, incluyendo sus magnates tecnológicos, acaba de estar en China, país de más de mil millones de habitantes dirigidos por un Partido Comunista. Y no paran de hablar maravillas al respecto. El propio presidente, al ser preguntado en el Air Force One sobre si China era o no un estado democrático, respondió a los periodistas que eso debían averiguarlo ellos mismos. El Partido Comunista, si dirige un país rico y poderoso, tampoco es un problema para la sensibilidad de la élite política norteamericana.
- Al ser un Secretario de Estado norteamericano el que celebra la fecha del 20 de mayo, se hace más evidente cuál es la Cuba que Estados Unidos celebra y apoya. La de la Enmienda Platt y las ocupaciones militares, la de las cañoneras en la Bahía de La Habana cuando no les gustaba algo de la política interna. La Revolución cubana de 1959, aunque les pese y lo nieguen, fue una reacción contra la Cuba que ellos construyeron y contra los "hombres fuertes" que respaldaron en la administración de su feudo tropical. Negar la historia de Cuba durante más de un siglo revela los anhelos de esta nueva ofensiva: un reseteo a la historia nacional, un borrón y cuenta nueva a favor de los sectores que Rubio representa. Los antiguos dueños de Cuba, derrotados y reinventados políticamente en La Florida, no quieren un futuro para la isla, sino un retorno al pasado que ellos regentaban.
- Para todo en la vida hay escalas. Se puede estar en contra del gobierno cubano, pero aún mantener el patriotismo indispensable para no querer convertir a la isla en un Estado Libre Asociado, humillado y administrado con desdén. Porque la gente que aspira administrar Cuba no han nacido en ella, no la conocen y apoyan el enfoque racista y xenófobo de la actual administración. Quieren las riquezas del país, pero no los habitantes que vienen con ella. Basta mirar un poco más de cerca, sin las anteojeras ideológicas, la realidad que se vive en el hermano Puerto Rico o, como dice la canción, "lo que le pasó a Hawaii".
- No pretendo, lo he dicho siempre hasta el cansancio, exculpar responsabilidades. Los corrupción de adentro me merece el mismo desprecio que la opresión de afuera. En momentos como este hay que sacudir la mata con más firmeza que nunca. Pero eso es un problema interno de los cubanos. No necesitamos los marines yanquis para resolver nuestros problemas internos y mucho menos para decidir el ordenamiento interno de nuestro país. No tienen derecho a provocar dolor, destrucción y muerte sobre un país vecino que nunca ha agredido a los Estados Unidos. No tienen derecho a inmolar la diplomacia y el derecho internacional solo por las ambiciones de una élite. No tienen derecho a desconocer la mayoría de la opinión popular en su propio país que no apoya una agresión contra Cuba ni apoya lo que le están haciendo a Cuba.
- Nadie piense que esta agresividad es solo contra Cuba. Los planes que revelan los audios filtrados en el Hondurasgate dan idea de un plan a largo plazo de sometimiento regional. Las nuevas élites norteamericanas, ante la realidad de estar perdiendo la carrera económica con China, han apostado por el retorno violento de la Doctrina Monroe. El reforzamiento del Southcom expresa claramente esa voluntad. La Operación Lanza del Sur es contra la soberanía e independencia latinoamericana. Y no va a traer prosperidad, no viene con las promesas de una Alianza para el Progreso, sino con la certeza de saqueo y gobiernos de ultraderecha que llegan al poder por burda intromisión interna (como en Honduras) o por hastío social ante las inconsecuencias de una izquierda débil y socialdemócrata.
El hombre que hoy ha pretendido dirigir un mensaje a todas y todos los cubanos, tiene la posibilidad concreta de impulsar otro camino. Uno de diálogo y entendimiento dentro de las diferencias, de buscar una vía beneficiosa para ambos pueblos. La confrontación no es el único camino.
Una Cuba futura, que sea "con todos y para el bien de todos", es completamente posible, pero debe erigirse sobre la verdad, la transparencia y el diálogo. No sobre los marines yanquis y el retorno al pasado.
- Consulte además: Aquel 20 de mayo de 1902
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Base de datos de medidas de la administración Trump contra Cuba:

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